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Llegados a estas alturas del año, una sola pregunta ronda la cabeza de muchos directores de marketing: ¿Dónde invierto el presupuesto de marketing digital en 2020? En el nuevo escenario digital, los profesionales del marketing tenemos el reto de hacer la publicidad efectiva. Esto pasa por la elaboración de contenidos que den respuesta a las necesidades e inquietudes de un consumidor cada vez más maduro en el plano digital, contenidos que generen conversación en las comunidades y que posean la suficiente relevancia como para impactar. Y lo lograremos mediante buenas ideas, un uso inteligente de los datos y el apoyo en las tecnologías adecuadas.

Sólo si convertimos al consumidor en el foco de nuestras acciones lograremos influenciarle a lo largo de todo el proceso de toma de decisión, en las fases de estimulación, socialización e información o conversión. Cada punto de contacto con la marca es una oportunidad que debe ser aprovechada al máximo. Construir un plan de marketing que contemple este supuesto debe ser prioritario el año próximo, tanto a nivel estratégico como presupuestario.

En 2020, los anunciantes deben entender el plano social digital en toda su dimensión. Es el momento de comenzar a investigar al consumidor y construir contenidos que refuercen sus deseos, minimicen sus temores y neutralicen los argumentos de la competencia. El escenario social es el más adecuado para que las marcas puedan comunicar valor desde distintos puntos de vista.

Aquí, los anunciantes hallan la oportunidad de brindar información al consumidor, información basada en sus necesidades particulares y que dé respuesta a las preguntas necesarias para la toma de decisión. En la fase de socialización e información se construye un engranaje que, de estar bien montado, derivará en un incremento notable de las conversiones. Disipar las dudas y generar confianza son los dos cometidos esenciales en esta parte del proceso.

La importancia de incidir en este escenario responde al comportamiento del usuario actual, un consumidor que, tras ser impactado y estimulado mediante un anuncio, comienza una investigación en busca de información más precisa, datos concretos, opiniones de otros consumidores, valoraciones objetivas… es a lo largo de este recorrido cuando reforzará su idea de compra o la desechará definitivamente, por ello es importante que las marcas influencien aquí, de cara a lograr una transformación que derive en conversiones.

Cuando algunos de nuestros clientes nos preguntan dónde invertir el presupuesto de marketing digital en 2020, atendiendo a lo concreto, nunca existe una respuesta igual para todos. Esto es debido a que cada marca tiene unas necesidades distintas y se encuentra en una fase diferente en cuanto al desarrollo de su estrategia digital. Sin embargo, el próximo año sí podríamos señalar un reto común: reforzar la socialización en áreas como la gestión de comunidades sociales.

Atendiendo a lo concreto, hace unos días aventurábamos en Kanlli cuáles serán las tendencias de marketing digital 2020. Cualquiera podría resultar adecuada para la inversión, siempre y cuando se halle dentro de un plan que busque persuadir al consumidor en el plano social mediante la combinación de contenidos patrocinados y anuncios, comunicaciones muy diferentes pero que deben apoyarse mutuamente y difundir un mensaje en la misma dirección. Integrar el marketing de contenidos en nuestra campaña de medios nos reportará buenos resultados.

Para ser efectivo, debemos prestar mayor atención a la personalización de las comunicaciones publicitarias. Esto se logra mediante el uso de avanzadas tecnologías y herramientas que faciliten los procesos y ayuden, mediante el uso de los datos, a organizar y distribuir los contenidos en una secuencia ordenada, alternada con publicidad, acorde a las acciones y circunstancias de los usuarios.

En definitiva, el presupuesto de marketing digital en 2020 debe destinarse a aquellas estrategias que pongan el foco de atención en el consumidor. Todo parte del impacto publicitario, que es la parte que las agencias de medios suelen hacer bien, e ir un paso más allá: generar conversación en torno a contenidos promocionados que apoyen, desde el entretenimiento o la utilidad, el mensaje de la marca.